Capítulo I
¡Es oportuno, ahora!
Si me faltara teorías, no rezagaré, el tiempo me
enseño a encontrarlas día a día.
Si el cielo se nubla y enferma, si se gasta y
nada llega, me denegaré a voluntad de haber vivido.
No me siento sentido, no encuentro acaecido ahora en
estado de milenios divididos en intervalos de un
girar terrenal haberlos tenido. Veinticuatro horas
en la reserva, la recamara malgastada, será
trasmutada por una nueva, una que acabe, que no
pueda denegar a constancia interesada de la
conformidad pirrica del empeño por disponer de la
huida en esta perseverancia.
De nuevo un día perdido, solo son pasos que
descuento, hasta que mi teoría acelere, crezca hasta
convertirse de un delirio real, sólo será cuestión
de esperar en la eternidad. Esa es mi mentira, mi
absoluta realidad. Así en engaño me enredo en franqueza de
autenticidad.
Sin mancillar el corte de los rayos de sol se
figura su presencia.
Debe haber un proverbio ideal, se le ha debido
figurar en su andar, al fijarse en sus pasos
profanando al sol en su directrices lineales. En
esta reciente mañana, los cristalinos rayos llegan
traspasando la vidriera de colores que asoman desde
el exterior del edificio temiendo resignados que dentro fenece su
viaje que partió hace más de ocho minutos desde el
gran astro universal, la piedra angular que emite la
fuente de la vida, ¡o copérnico mintió!
Asomando un nuevo día, callados golpean radios
refulgentes contra la materia construida.
Y anda, y al hacerlo corta la linea de su sprint
final de trescientos mil kilómetros por segundo, sin
que ese candor pudiera en ningún momento asomar
aquejándose, pidiendo paso en su desesperado
tropiezo secular.
Así teorías, como romeos escondidos yerro en la
vida.
Si fijara metas nada intentaría, si clavara en mi
memoria tu mirada, todo cambiaria.
Si hasta ayer no supe que era el perder los hoy,
si te lograra encontrar y saltar al mañana.
Si ayer no fue ayer, si ayer quedó recóndito en
miles de algo sujeto a una medida temporal, inocua
transitoria en su propio rebujo. Debo palidecer de
reencontarme para lograr simplemente ser un paso a
hoy en mi ser.
Está lista, es mi ridícula idea pequeña, debo
darme mas prisa, sin embargo me maldigo como oración de misa,
la alocada dependencia de desganada risa,de que mi
sueño, cuando llegues ante mi me avisaras ¡Dame un
toque a mi cabeza...!
Y crecido en la existencia de la mentira, sólo recreativo y siendo una ficha en una
miserable partida, nunca debo parar o moriría, la fábula forjada, en mi mente demente vacía. ¿De
que valdría? Esos cantos, esos ruegos, esos llantos, de rescatarte de ese cielo en que
tú creías.
Y si la crisis me niega llegarte a buscar, doy vuelta, doy puerta, no dejo que se posicione
a estacionar, que el mundo en un hoy se detenga ¿Y que
importará? Yo seguiré siempre tu estela en mi soñar, mis
recuerdos me vuelven de ti sonar al despertad.
Y si todo marcha bien, reviviré. Y si fuera retenido, no andara hoy
mi sien, pondré
freno, romperé el desconsuelo y lo intentare otra
vez, en un nuevo hoy.
-Dime José, ¿qué ayer querías?
-¡Por María, jamás me rendiría!